El peor analfabeto es el analfabeto
político. Él no oye, no habla, no participa de los acontecimientos
políticos.
Él no sabe que el costo de vida, el precio del poroto, del pan, de la
harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de
decisiones políticas.
El analfabeto político es tan
burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la
política.
No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor
abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto,
mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

Bertolt Brecht